29/10/2010
Bienvenidos al desierto de lo real
Un bloguero ha sido condenado a tres años de prisión suspendida. Inmediatamente, el espíritu de cuerpo de sus protectores, amigos y compadres intenta convertir el caso en un ataque contra la libertad de prensa, opinión, información y no sé cuantas pamplinas más. Pero quienes hemos tenido la posibilidad de conocer el caso con algo más de profundidad podemos decir, sin muchos rodeos, que el señor José Alejandro Godoy se la estaba buscando hace buen tiempo.
Porque el señor Godoy, durante el tiempo en que el corrupto congresista Carlos Raffo intentaba amedrentar a los autores de la web satírica carlosraffo.com, creada para ridiculizar al operador más visible del fujimorismo, hizo algo mucho peor que sus colegas de La Mula, que se quedaron callados: convertido en improvisado Luca Brasi, transmitió personalmente a los humoristas las ofertas y amenazas de Raffo, a fin de que la página saliera de línea y sus autores evitaran males mayores.
Se dirá que el caso Raffo no tiene que ver en la querella por difamación por la que el señor Godoy ha sido condenado. Desde un punto de vista estrictamente jurídico, ello puede ser cierto, pero no podemos ignorar que el periodismo bloguero de opinión, como el periodismo en general, siempre está sujeto a riesgos. Por supuesto, no siempre se trata de riesgos tales como ser encerrado en prisión; pero si de perder contactos, ganar enemigos, ver obstaculizada una carrera académica o laboral. Son gajes del oficio.
Hasta ahora, Godoy y sus amigos de La Mula han actuado como bacancitos de barrio, como los Fonzies 2.0, que hacen lo que quieren sin que nadie diga o haga nada. El problema es que, del mismo modo en que los bacancitos suelen toparse con otros más bacanes fuera de su barrio, fuera de la blogósfera hay bandas más fuertes que "Los malditos de La Mula", y que no tendrán a su servicio a los muchachos de IDL-Reporteros, o a los corresponsales del ICTJ, pero tienen abogados, y fiscales, y jueces muy corruptos.
Welcome to the desert of the real, boys, como diría el sabio Morfeo.
